Texto: Juan Carlos Antón
A continuación os muestro la reproducción total de mi columna en la revista taurina LA TALANQUERA en su edición del mes de junio:
(Sobre estas lineas) Portada de la revista La Talanquera en su edición del mes de Junio
Los primeros viernes de cada mes, el restaurante Tendido Alto, situado en el epicentro de ese enclave entrañable que es el Paseo de
El evento se ha convertido ya en cita obligada para todos los aficionados de la ciudad o para los que simplemente se consideran simpatizantes y partidarios del arte de Cúchares y desean ampliar su conocimiento sobre la fiesta brava. Un conocimiento que no se ve ampliado únicamente por el saber de los ilustres invitados que pasan por esta tertulia y que pertenecen a diversos estamentos del mundo de los toros, sino también por los diferentes y enriquecedores puntos de vista que los distintos asistentes aportan sobre los temas que se abordan en la misma.
En este sentido, y muy a colación de la temática central de esta revista que centra sus esfuerzos, de manera esencial, en la potenciación y difusión de todo lo relacionado con el ámbito de los festejos populares, cabría destacar la participación, como invitados de excepción, de los ganaderos D. Pedro y Dña. Sandra Sopeña en la última edición de esta tertulia.
Tanto Dña. Sandra Sopeña, actual representante de la ganadería, como su progenitor por todos querido y respetado, hicieron durante su intervención, un completo repaso de la que es una de las ganaderías decanas dentro de la Asociación de Ganaderías de Lidia. Especialmente destacaron la importancia que los festejos populares han tenido en la subsistencia de algunas ganaderías. En su caso particular, señalaron de manera significativa, el tradicional encierro de Brihuega que la Casa Sopeña viene organizando desde hace 44 años. De hecho, D. Pedro afirmó tajantemente que “el encierro de Brihuega es como mi propia vida. Dedico 365 días al año a preparar ese encierro. Es un encierro que, por su tradición y lo que significa, debe ser cuidado”.
Así pues, El Cocido Taurino volvió a celebrar con éxito, entre la añoranza de otros tiempos y la mirada esperanzadora hacia el futuro, otra de sus tertulias y la familia Sopeña ratificó con sus palabras lo que ya llevan años denotando con sus actos: el inmenso amor que profesan al toro bravo..

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