lunes, 16 de mayo de 2011

Aguacero de arte y emociones en el Coso de Las Cruces


(Sobre estas líneas) Adrián Centenera gustándose por bernadinas en el ocaso de su faena. (En la parte inferior) Carlos Sánchez maneja con elegancia los vuelos del percal.


Texto: Juan Carlos Antón; Fotos: Álvaro García López

El pasado sábado, 14 de mayo, el Coso de Las Cruces volvió a vestirse de gala para acoger la que fue una entretenida e interesante becerrada de promoción en la que intervinieron alumnos de las escuelas taurinas de Zaragoza, Sevilla y Guadalajara. A pesar de que las inclemencias meteorológicas amenazaban con impedir la celebración del festejo, finalmente y tras demorar el comienzo del mismo una hora, se dio la becerrada. Y en buena hora fue.

Se apreciaron en los participantes, aquello que, de un tiempo a esta parte, habíamos comenzado a echar en falta en los becerristas y novilleros del panorama taurino español: ilusión, sentido de la responsabilidad y ganas reales, con argumentos sobre el ruedo, de querer ser torero.

El alumno de la Escuela Taurina de Sevilla, Carlos Corradini, que llegó a la ciudad alcarreña de mano del maestro Luis de Pauloba, no tuvo su mejor tarde. Comenzó ya destemplado en su saludo capotero y pareció verse superado por las circunstancias al descomponerse cuando vio que los designios de la tarde no le eran favorables. No obstante es necesario dar tiempo al tiempo y tal vez, con la madurez que poco a poco irá adquiriendo y taurina y personalmente, algún día llegue a ser un buen torero.

Pablo Colomer de la Escuela Taurina de El Carmen de Zaragoza, derrochó ganas  con una actitud entregada sobre el albero. Recibió a su novillo a porta gayola, interpretó él mismo el tercio de palitroques y anduvo voluntarioso en una faena en la que, a pesar de tener algunos enganchones y pequeños defectos de colocación, resolvió con dignidad.

Respecto a los alumnos de la Escuela Taurina de Guadalajara, Curro de la Casa, Adrián Centenera y Carlos Sánchez dieron lidia y muerte a un novillo cada uno. Hizo lo propio Adrián Henche con novillo que regaló la Escuela Taurina para deleite de los asistentes. A los cuatro se lesvió muy firmes, despejados de mente y con variedad de repertorio en lo que al manejo de la capa se refiere, por lo que la afición alcarreña tiene motivos suficientes para tener esperanza y depositar confianza en sus toreros. También vimos a Agustín Pérez "El Lavijero", último alumno en incorporarse a la escuela, gustarse en los quites e interpretar la suerte de banderillas con fortuna desigual.

En definitiva una bonita tarde en la que, a pesar de las inclemencias meteorológicas, el verdadero aguacero fue el de el arte y la emoción que todos los participantes derrocharon sobre el albero.

2 comentarios:

  1. carlos corradini estuvo echo un hombre pechando con un novillo muy complicado y cabron de pereda y se llevo unas cuantas volteretas, no le volvio la cara al novillo y firmo naturales con firmeza consistencia valor longevidad y personalidad, aguantando cuando los pitones de su antagonista lo rozaban los muslos. y lo mas importante, no perdio la compostura y se vio su personal toreria asta cuando estaba por los aires volteado.

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